De las frecuencias piratas a los electrocorridos: Bostich y el arte de retratar la realidad de Tijuana
Con información y fragmentos de la entrevista original de Federico Franco para Sopitas.com
Tijuana es una ciudad que no se puede entender sin su Landscape sonoro. Aquí, la identidad no se construye en el aislamiento, sino en el choque constante de frecuencias, culturas y realidades de la frontera norte. A un cuarto de siglo de que el colectivo Nortec revolucionara la música global con Tijuana Sessions, Vol. 1, Ramón Amezcua “Bostich” sigue demostrando que el motor de la vanguardia bajacaliforniana sigue encendido.
En una reveladora entrevista concedida a Federico Franco para el portal Sopitas.com, el músico e ingeniero tijuanense profundizó sobre Albedo, su más reciente lanzamiento en vinilo de 7 pulgadas. Pero más allá de los sintetizadores y las cajas de ritmos, la conversación nos regala verdaderas joyas para entender cómo se moldea la identidad de nuestra región a través del arte.
A diferencia de los productos comerciales masivos, Albedo tiene una raíz profundamente comunitaria. El material se estructuró a partir de una invitación en vivo para celebrar el aniversario de la Casa de la Cultura de Tijuana. Para Amezcua, este recinto tiene una carga emocional inmensa: fue el lugar donde inició sus primeros estudios musicales. El proyecto creció de manera orgánica al incorporar una colaboración con el ballet de danza contemporánea de la propia institución, demostrando que los espacios públicos de Tijuana siguen siendo el corazón de la creatividad local.
Uno de los momentos más potentes de la entrevista con Sopitas.com ocurre cuando Ramón aborda la responsabilidad social del artista norteño. Para Bostich, la identidad no se trata de idealizar el entorno, sino de asimilarlo con honestidad:
“Como Nortec, siempre hemos proyectado nuestra realidad como tijuanenses: una ciudad llena de violencia y problemas sociales, pero también con cosas buenas. En Albedo también se proyecta ese origen… Nuestra responsabilidad como músicos no es únicamente complacer, sino proyectar totalmente lo que está sucediendo”.
Esta declaración resuena con fuerza en la línea de El Eco del Norte: lo tijuanense no le saca la vuelta a su complejidad; la deconstruye y la expone ante el mundo, convirtiendo la fricción de la calle en arte contracultural.
Para las generaciones que crecieron bailando con los metales y los beats, Bostich recordó cómo nació esta fusión a finales de los noventa. No fue un experimento artificial de laboratorio, sino un fenómeno puramente geográfico y callejero:
- Choque de frecuencias: En el cuadrante de radio de la región, las señales electrónicas de San Diego se cruzaban de forma natural con la música norteña y de banda de Tijuana.
- La mezcla del barrio: Al caminar por la ciudad, era normal escuchar los sonidos de un club electrónico mezclados simultáneamente con el acordeón de una cantina vecina. La tecnología de la época simplemente permitió capturar esa experiencia cotidiana y transformarla en un género que le dio la vuelta al mundo.

Al ser cuestionado sobre las nuevas fusiones de la música regional, como los electrocorridos o las mezclas con sierreño que dominan los festivales actuales, Ramón dio una lección de madurez artística. Lejos de mostrarse receloso porque muchos músicos jóvenes ni siquiera conocen el legado de Nortec, el productor lo ve como una evolución natural:
“La música electrónica tenía que entrar a todos los géneros por igual… No lo veo como que nos están copiando, sino que se tenía que dar esa fusión con la banda y el sierreño… Si quitas las voces o los ritmos, encuentras mucho virtuosismo en los músicos de cualquier género. Es parte de la evolución de la música”.
El proceso detrás de Albedo es también un manifiesto a favor de lo tangible. Editado bajo el sello No Devotion Records(orgullosamente basado en Mexicali), el disco es un experimento puro hecho con una caja de ritmos clásica totalmente modificada a mano. En tiempos donde impera la inmediatez digital, Bostich defiende el formato físico (un vinilo transparente) y el valor de las máquinas imperfectas.
Además, el proyecto reafirma su compromiso social al vincular la difusión y ganancias de este material al apoyo de causas que promueven la inclusión de personas neurodivergentes (autismo), conectando la experimentación sonora con un fuerte sentido de empatía humana.
